Prólogo

Me interesa que tengas algunas ideas acerca del contenido de este material, para que puedas definir rápidamente si puede o no ser de tu interés.

Si te has formulado las típicas preguntas existenciales:

  • ¿ De dónde venimos ?; ¿ para qué estamos ?; ¿ adónde vamos ?, anhelando tener una mayor comprensión de nuestra existencia a través de respuestas concretas;
  • si no entendés las desigualdades, ni las injusticias, ni cualquiera de las miserias del hombre generadas por el hombre, ni las aberraciones humanas;
  • si tu interés pasa por querer perfeccionar tu interior y contagiar esto a los demás;
  • si tenés en claro que cada uno de nosotros es partícipe necesario e importante para lograr cambios positivos en esta sociedad;

entonces, definitivamente, el material de este libro es de tu interés.

Las distintas lecturas realizadas y las experiencias personales vividas a lo largo de algunos años me han llevado a obtener aprendizajes, que –lo sé sin lugar a dudas- son para compartir.

Apliqué la razón y la intuición  a cada concepto nuevo que iba adquiriendo, a cada experiencia que viví como prueba obtenida en momentos precisos. Así, fui construyendo la base desde donde siempre he querido transmitir: la que  forman mis conocimientos y mis experiencias. Deseché  las creencias que pudiera tener, porque si de creencias se trata cualquiera puede ser válida, sin importar el número de personas que la sustente ni lo arraigada que esté socialmente.

Todo lo volcado aquí son conocimientos que he ido aprendiendo,  y no hago más que compartirlos, respetando la diversidad de ideas de las personas. Mi sola intención es dar a conocer conceptos que –lo sé- serán asimilados de maneras diferentes según el momento de cada ser y la  amplitud de criterios con la que cuente.

He aprendido sobre el espíritu y su existencia; qué sucede con él antes de nuestro nacimiento, durante nuestra vida y después de la muerte.

He podido comprobar su existencia, como así también la reencarnación (una de las formas de evolución del espíritu), y la mediumnidad. (comunicación que, en tanto humanos, podemos establecer con entidades espirituales)

He conocido cómo es la conformación del mundo espiritual y cuáles son los caminos que un espíritu puede recorrer a lo largo de su evolución. Uno de ellos consiste en encarnar y compartir “roles” en distintas vidas con  otros espíritus, con algunos de los cuales tendremos mayor afinidad, y que podremos reconocer en nuestros seres queridos de cada vida.

Entendí que la característica esencial del espíritu es evolucionar, y que esto se logra a través de aprendizajes; que las distintas situaciones que nos presenta la vida no son más que oportunidades para aprender: son barreras por vencer, barreras más o menos altas según lo que cada espíritu deba superar.

He llegado a comprender  los porqué de un mundo tan convulsionado, al que debemos ayudar a cambiar en la parte que nos toca.       

El espíritu existe, y en el plano suprafísico tiene forma, tamaño, es una unidad consciente y pensante que evoluciona a través del eterno e interminable aprendizaje dentro del  Big Bang-Big Cruch en el que fue creado; esta vida que tenemos es una pequeña parte de su recorrido. Somos una entidad espiritual viviendo una experiencia humana en este planeta.

La meta consiste en  recorrer el camino; podemos mejorar el aquí y ahora, nuestro presente, lo único con lo que contamos. Y por sobre todas las cosas,  ya no sólo creo en Dios…                                 

AHORA SÉ QUE EXISTE